Durante una conversación amena, el gobernador expresó su satisfacción por la renovación y ampliación de la terminal aeroportuaria de Salta, un proyecto que ha gestionado durante años junto a Orsna y Aeropuertos Argentina. Sin embargo, también reclamó el pago de obras pendientes por parte del Gobierno Nacional, las cuales considera esenciales para atraer inversiones.
“El desarrollo de Argentina no puede observarse solo desde la Capital Federal; es fundamental conocer y recorrer el país. Con el tiempo, las obras de infraestructura han sido postergadas. No solo en este gobierno, sino desde el nacimiento de la Patria; hoy las necesitamos para ofrecer a los inversores servicios competitivos en costos, así como accesibilidad a la logística. Argentina posee lo que el mundo requiere, pero necesita de estas obras: rutas, conectividad, acueductos, gasoductos y energía”, afirmó.
Al ser consultado sobre el apoyo del Gobierno nacional, Sáenz subrayó el “sueño” del corredor bioceánico, que facilitaría la conexión entre el Pacífico y el Atlántico, ahorrando costos de transporte exorbitantes. “Estamos colaborando con el Gobierno nacional en este y otros tramos que podrían reducir los costos logísticos. En el caso de la ruta 51, nuestro acceso al Pacífico, hemos llegado a un acuerdo: ellos cubrirán parte de los costos, mientras que la provincia asumirá el resto a través de un crédito de organismos internacionales. Las obras se realizan en conjunto desde un acuerdo firmado hace dos años y medio, donde asumimos la responsabilidad de varias de ellas, incluidas escuelas, agua y saneamiento. Sin embargo, cobrar esos fondos ha resultado muy complicado”, comentó.
Respecto a la deuda acumulada, Sáenz detalló que existe una cifra importante en obras, tales como la ruta 51 y la 934, conocida como la “ruta de la muerte” debido a los accidentes que han cobrado vidas: “Comenzamos a trabajar en su reconstrucción desde la provincia, avanzando certificados de obras para que las empresas no se retiren. Teóricamente, el impuesto al gasoil que todos los argentinos pagamos debería atender el mantenimiento de esa ruta, pero lamentablemente en los últimos años no se realizó”.
El gobernador reflexionó sobre el impacto de estas cuestiones en el contexto electoral, reconociendo que los tiempos políticos no coinciden con la urgencia de la población, que lucha diariamente por llegar a fin de mes, afrontar los colegios de sus hijos y lidiar con los costos de vida. “La gente no está interesada en la ley de lemas o el financiamiento electoral; necesita soluciones inmediatas. Debemos acercarnos más y escuchar sus preocupaciones; se trata de poner plata en sus bolsillos, de generar confianza e invertir para que exista seriedad en el país. La falta de previsibilidad y seguridad jurídica aleja a los inversores, incluso a los mismos argentinos”, sostuvo.
Ante la pregunta de si el Gobierno descuida la “microeconomía”, Sáenz respondió: “Creo que se enfoca demasiado en la macro. Es positivo que la inflación disminuya y que exista equilibrio fiscal, pero Aristóteles decía que el equilibrio es clave. Pareciera que estamos atrapados en un debate ideológico que no interesa a la gente, que solo quiere resolver sus problemas. Necesitamos humildad y capacidad de escuchar; reconocer nuestras propias limitaciones y entender que ser opositor no es signo de debilidad”.
En torno a una reciente reunión entre gobernadores y el Gobierno nacional, Sáenz afirmó que continúan apostando a que se cumplan los compromisos asumidos y colaboren para mejorar la situación económica que exige la población: “Es fundamental que las inversiones se concreten porque son las que dinamizan la economía y generan empleo genuino, especialmente en un contexto con numerosos proyectos mineros en marcha”.
Consultado sobre la magnitud de la deuda que el Gobierno nacional tiene con la provincia, Sáenz reveló que asciende a aproximadamente 45 000 millones de pesos, específicamente por obras. “Esto no incluye otros aspectos como incentivos docentes, medicamentos oncológicos y programas de salud. La deuda es considerable, pero debemos mirar hacia adelante; de lo contrario, nos quedaremos esperando”.
Al reflexionar sobre la posibilidad de abordar las cuestiones económicas bajo la gestión actual o con un eventual cambio de oposición en el poder, Sáenz se mostró escéptico: “¿Quién sería esa oposición? La gente ya votó en contra del pasado, pero eso no significa que estén satisfechos con el presente. No quieren regresar atrás, pero tampoco están conformes ahora. Hoy no puedo identificar quién sería la oposición”.
Ante la pregunta sobre si esto abre la puerta a un outsider, Sáenz indicó que se requiere un político con sentido común que comprenda que el extremismo ideológico no es una solución y que debe concentrarse en las necesidades de la población. “No podemos seguir disputando sobre si Kicillof es comunista o si alguien más es liberal. La gente no pide una política del medio término; busca un líder con empatía y entendimiento”.
Finalmente, Sáenz se ubicó en una posición medianamente neutra y destacó su disposición al diálogo, siempre defendiendo los intereses de su comunidad. “Estamos atentos a los movimientos de los dirigentes nacionales y provinciales que pueden emerger como candidatos. No necesariamente debe ser un outsider; es vital que se elija a alguien que comprenda la realidad del país”, concluyó. Al ser preguntado sobre sus propias ambiciones presidenciales, el gobernador matizó que cualquier decisión tendría que surgir de un consenso entre los gobernadores.









