Una de las primeras acciones se dirigió al área de fútbol profesional. Culotta llevó a cabo una reunión con el entrenador Gustavo Álvarez, acompañado por miembros de la nueva estructura que lo respaldará: Guillermo Franco, Walter Perazzo y Martín Saric. Este encuentro, que duró más de dos horas, funcionó como una presentación formal y dejó un ambiente de conformidad entre las partes.
La conversación se centró en las necesidades inmediatas del plantel de cara al segundo semestre. Uno de los temas más relevantes fue la organización de la pretemporada, un asunto que aún no se ha resuelto de manera definitiva. También se discutió la compleja situación económica del club, que impone la necesidad de contemplar ventas para equilibrar las finanzas, sin menoscabar la competitividad del equipo.
En ese marco, Álvarez compartió su visión sobre las prioridades para reforzar la plantilla. El entrenador busca incorporar un defensor central, un lateral izquierdo, un mediocampista creativo y opciones ofensivas, especialmente un delantero centro y extremos.
La reunión también transmitió un mensaje político clave: Culotta decidió involucrarse rápidamente en la planificación futbolística, el área más crítica para cualquier gestión en San Lorenzo. Lo hizo acompañado de los hombres que asumirán responsabilidades directas en las decisiones deportivas durante su mandato.
Una decisión pendiente es la continuidad de Pablo Barrientos, quien había estado al frente del fútbol del club en la gestión interina. El nuevo oficialismo busca incorporarlo, aunque deberá evaluar si a Barrientos le interesa continuar en este período de cambio y en qué capacidad.
Las actividades de Culotta no se limitaron al ámbito deportivo. También llevó a cabo conversaciones con distintos actores políticos del club, incluyendo a quienes fueron sus opositores en las elecciones. Dialogó con Sergio Costantino, quien continúa como presidente provisorio hasta la asunción oficial, y también con representantes de agrupaciones minoritarias que formarán parte de la nueva Comisión Directiva.
La transición institucional ha comenzado de hecho. Desde el domingo, se han estado llevando a cabo intercambios de información entre los dirigentes que están dejando sus cargos y los que entran, buscando facilitar el proceso. Se han registrado comunicaciones entre tesoreros y secretarios, en un intento por evitar contratiempos en un club que ha lidiado con conflictos internos en los últimos años.
La nueva gestión es consciente de que dispone de poco tiempo para actuar. San Lorenzo debe enfrentar desafíos económicos urgentes, definir el futuro de varios jugadores y dotar a Álvarez de los recursos necesarios para afrontar la segunda mitad del año.
Aunque la presentación formal de la nueva junta directiva será este jueves, la gestión ya ha comenzado. Culotta ha reconocido que la urgencia no comprende formalidades y ha comenzado a realizar cambios desde el primer momento.
En Boedo, se espera que este sea el comienzo de una nueva etapa, tras la problemática administración de Marcelo Moretti que condujo a estas elecciones anticipadas. El reto será devolver la previsibilidad a una institución que la ha perdido y mantenerla, al menos, hasta diciembre del próximo año, cuando San Lorenzo regrese a las urnas.









