La Unión Europea ha dado su aprobación a un acuerdo comercial con Estados Unidos que permite el ingreso sin aranceles de los productos industriales estadounidenses al mercado único europeo, a cambio de establecer un arancel del 15% para las exportaciones europeas hacia dicho país. El Consejo de la UE respaldó el pacto concertado hace un año entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el expresidente estadounidense, Donald Trump, aunque se incluyeron mecanismos que permiten suspender su aplicación en caso de que Washington no cumpla con lo acordado. Este acuerdo entrará en vigor tras su publicación en el diario oficial de la UE, un paso que se espera concretar en los próximos días, antes del 4 de julio, fecha límite planteada por Trump bajo la amenaza de implementar nuevos aranceles si la UE no cumple con los tiempos establecidos. Michael Damianos, ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre, comentó que ‘estamos comprometidos con una asociación transatlántica sólida y abierta con nuestro histórico aliado, pero la apertura debe ir de la mano con la salvaguarda de nuestros intereses’. Es relevante mencionar que Chipre tiene la presidencia rotatoria de la UE en este período. A cambio de que Trump acepte un gravamen del 15% sobre los productos europeos, la UE concedió ventajas arancelarias a Estados Unidos, reduciendo la tasa del 25% que había buscado imponer el año anterior en el inicio de su guerra comercial contra varios países. Además, el bloque europeo amplía la suspensión de aranceles sobre las importaciones de bogavante y establece condiciones preferenciales de acceso para otros mariscos estadounidenses y productos agrícolas no considerados sensibles. La Comisión Europea tiene la facultad de suspender total o parcialmente el acuerdo si Washington no cumple con sus compromisos o si las preferencias arancelarias causan un aumento en las importaciones que pueda dañar gravemente a la industria europea. Para evaluar eventuales perjuicios, el Ejecutivo comunitario podrá iniciar investigaciones por iniciativa propia o a pedido de al menos tres Estados miembros, la industria o los sindicatos europeos. El acuerdo también podría quedar sin efecto si para el 31 de diciembre de 2026 Estados Unidos impone un arancel superior al 15% sobre productos derivados del acero y el aluminio. Por su parte, Reino Unido anunció la implementación de nuevas medidas de protección comercial para el acero, que comenzarán a regir el 1 de julio. Además, se informó que se acordaron con la Unión Europea cuotas de acceso para limitar el impacto sobre su principal socio comercial. De este modo, ambas partes buscan proteger a sus productores nacionales de acero, argumentando preocupaciones acerca del dumping de acero altamente subsidiado que proviene de naciones como China, y han mantenido diálogos para asegurar que sus respectivas medidas no se perjudican mutuamente. El ministro de Comercio británico, Chris Bryant, expresó que Reino Unido ha mantenido un diálogo estrecho con la UE y que estas medidas ‘aportarán estabilidad al comercio de acero entre Reino Unido y la UE’. ‘Reconocemos que esto provocará cambios en los flujos comerciales, incluso con algunos de nuestros socios más cercanos’, afirmó, agregando que el país sigue comprometido con sus obligaciones internacionales y con un diálogo constructivo sobre su nueva regulación relativa al acero.









