Martín llegó a ser concejal del municipio en 2003. Cuatro años después, dejó su cargo para ocupar el puesto de secretario privado del intendente, donde se convirtió en su mano derecha y comenzó a conocer de cerca la realidad de la política local: el juego clandestino, la actividad en La Salada, la presencia de los trapitos, las barras de los Andes, Temperley y Banfield, así como la prostitución.
En 2009, su vida dio un giro significativo.
Un consultor de comunicación se acercó a él y le sugirió: “Si quieres triunfar, debes ser famoso. Y para ser famoso, necesitas salir con alguien famoso.” Poco después, comenzó una relación con Florencia Peña.
Sin embargo, en el equipo de campaña de Insaurralde, se dieron cuenta de que Florencia no era suficiente. Así que optaron por una figura aún más popular: Jesica Cirio. El resultado no fue negativo. La pareja adquirió una residencia de 6.000 metros cuadrados con comodidades como pileta climatizada y cancha de fútbol. Fue en ese hogar donde decidieron ocultar varios millones de dólares en efectivo en el vestidor de Martín.
Esta situación ilustra el kirchnerismo: una ideología que dice despreciar el lujo, pero que, en la práctica, se contradice al poseerlo. Desprecian marcas como Gucci y Tiffany, pero tienen sus productos. Critican el sistema de salud privado, pero tienen acceso a él. Se manifiestan en contra de los dólares, pero acumulan fortunas en esa moneda.
Florencia Peña guardaba cinco millones en una caja fuerte, el hijo de Lázaro Báez contaba billetes en La Rosadita, y otros personajes, como José López, escondían dólares en un convento. A su vez, Martín Insaurralde mantenía millones en su casa de Lomas de Zamora.
Desde sus inicios, el kirchnerismo ha sido una entrañable contradicción moral, proclamando la redistribución del ingreso mientras se enriquecía a expensas de los más vulnerables.
Lomas de Zamora sintetiza esta paradoja: 800.000 residentes, de los cuales la mitad vive en condiciones de pobreza. La carencia de servicios básicos es palpable, con el 50% de las familias sin cloacas y un 40% sin acceso a gas natural.
Por otro lado, el matrimonio Insaurralde-Cirio ha acumulado lujos y propiedades, incluyendo una mansión extensa y numerosos vehículos de alta gama, además de haberse permitido viajes alrededor del mundo.
Curiosamente, algunas figuras parecen ignorar escándalos de corrupción. Desde Jelinek hasta Cirio, pocos observan lo que los demás han visto. Este fenómeno plantea la pregunta: ¿por qué Martín Insaurralde permanece intocable? Esto puede explicarse por sus conexiones; ha deudado favores a un círculo que incluye a jugadores del juego clandestino, medios de comunicación, y autoridades judiciales.
Con los años, Insaurralde ha contado con la protección de la política, siendo defendido incluso por figuras clave. En un momento, se mencionó que “Martín es un modelo de vida. Cuando tienes una buena vida privada, puedes hacer una buena vida pública.”
Este es el kirchnerismo, que gobierna la provincia de Buenos Aires desde hace cuatro décadas.
Mientras la gente sufre inundaciones, el entorno político vive con beneficios. A pesar de las carencias económicas de muchos, figuras públicas desfilan por eventos en el extranjero con ostentación, desconectadas de la realidad de sus ciudadanos.
Vivir bien no es un problema, pero el debate surge al considerar que durante 25 años han impuesto un discurso de pobreza y sacrificio a los demás.
La pregunta central persiste: ¿de dónde provienen los dólares de Insaurralde? Su carrera ha estado vinculada al Estado durante dos décadas, lo cual deja entrever sus métodos de enriquecimiento.
Como mencionó en cierto momento un conocido referente del juego, “Insaurralde levantaba la guita del juego clandestino.” Esto puede arrojar algo de luz sobre su gran calidad de vida.
No obstante, tratar de reducir la corrupción kirchnerista a una sola figura sería un error. Insaurralde representa solo una parte de un vasto sistema de corrupción que incluye actores de diversos sectores.
En conclusión, la pobreza y la ignorancia son proporcionadas al kirchnerismo; una sociedad desinformada y apática es más fácil de controlar. Lomas de Zamora, con sus villas y barrios vulnerables, sigue siendo un reflejo de esta dinámica, donde la miseria es funcional al poder.
La indiferencia hacia la corrupción y la falta de crítica son aspectos inquietantes; la apatía ante el engaño resulta más perjudicial que la corrupción misma.









