Un informe de First Capital revela que la situación del crédito sigue estancada y indica el desafío que enfrenta el sistema financiero para reducir los altos niveles de morosidad. Para lograr un descenso en el ratio de mora respecto al total del crédito, es esencial que los planes de refinanciación avancen, que se incremente la colocación de nuevos préstamos o que ambos factores se den simultáneamente.
La refinanciación de deudas en el sector bancario permite a 115.000 deudores regularizar su situación cada mes, en un contexto donde se contabiliza un estimado de 6 millones de morosos al incluir a quienes tienen créditos no bancarios, como aquellas de tarjetas de supermercados y billeteras virtuales. A pesar de que la desaceleración de la inflación en los últimos meses ha tenido un efecto favorable, la reactivación del crédito no parece inminente, tal como detalla el informe.
En septiembre, el saldo total de préstamos en pesos al sector privado creció un 2,2% mensual a nivel nominal, acumulando un total de $108,8 billones y una variación interanual del 31,5%. Si se descuenta la inflación, la variación real fue de un 0,3% en el mes, aunque anualmente se observó una caída del 1,4%. “Por segundo mes consecutivo, estamos viendo un crecimiento real muy modesto; las operaciones con tarjeta de crédito, junto a las prendarias e hipotecarias, contribuyeron a este saldo positivo. Aun así, el aumento nominal promedio anual de $2,2 billones no alcanza para igualar, en términos reales, la cartera de hace un año”, sostuvo Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.
El informe analizó el desempeño en cada uno de los segmentos del mercado crediticio, tomando en cuenta una inflación del 1,9% en septiembre. Los préstamos personales finalizaron el mes con un saldo de $22,3 billones, tras un incremento nominal mensual del 1,8% y un aumento interanual del 22,7%. Al descontar la inflación, se observó un retroceso del 0,1% en el mes y del 7,9% en la comparación interanual.
Barbero indicó que la irregularidad en los créditos personales “ha frenado la actividad de esta línea, y todos los esfuerzos del sector financiero se centran en recuperar a los clientes en mora. Además, los usuarios no encuentran condiciones atractivas para volver a endeudarse, debido a sus ingresos disponibles, tasas de interés y plazos de los préstamos”.
El saldo financiado acumulado por operaciones con tarjetas de crédito alcanzó los $25,6 billones, evidenciando un alza nominal del 2,1% con respecto a agosto y del 18,6% interanual. En términos reales, esta línea creció un 0,2% mensual, aunque se encuentra un 11,1% por debajo del nivel de septiembre de 2025.
Los préstamos comerciales totalizaron $36,9 billones en septiembre, con una variación nominal del 1,6% mensual y del 37,9% anual. Tras ajustar por inflación, el stock cayó 0,3% respecto al mes anterior, aunque mantuvo un crecimiento interanual del 3,5%. “Se espera que el bajo nivel de actividad comercial se recupere en octubre con el lanzamiento de promociones de venta en línea en todos los rubros”, afirmó Barbero.
La cartera de créditos prendarios ascendió a $6,6 billones después de un incremento nominal del 3,2% durante septiembre. Si se tiene en cuenta la variación real, esta línea fue positiva con un alza del 1,3%, aunque permaneció un 10,1% por debajo del registro de un año atrás en términos reales.
Los créditos hipotecarios, incluidos los ajustables por UVA, se posicionaron como la línea que más se expandió entre las analizadas, gracias a los anuncios oficiales que estabilizaron las tasas. Su saldo llegó a $9,1 billones, creciendo un 5,4% mensual y un 73% interanual, con incrementos reales del 3,5% en comparación con agosto y del 29,8% respecto a septiembre de 2025.
Adicionalmente, la flexibilización de los créditos en dólares impulsó este segmento, que alcanzó los USD 26.170 millones con un aumento del 3,7% mensual y del 39,8% anual. La inclusión de sectores no exportadores en el grupo de tomadores de crédito en moneda extranjera fue clave en este crecimiento, según First Capital. Los préstamos comerciales representaron el 74,2% de la deuda en moneda extranjera, totalizando USD 19.407 millones, mientras que el financiamiento en dólares mediante tarjetas de crédito creció un 28,2% en el mes, alcanzando los USD 859 millones, y los créditos prendarios aumentaron un 0,6%, hasta USD 1.409 millones.
La morosidad continúa en sus niveles más altos en dos décadas, aunque comienzan a aparecer señales de un posible techo. En agosto, la mora en los préstamos a las familias mostró una ligera baja, descendiendo del 12,9% en julio al 12,8%, de acuerdo a un informe de una consultora local basado en la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Mientras se espera el dato oficial, la consultora destacó que esta reducción se produjo en un contexto de estabilidad en la morosidad total del sector privado, que se mantuvo en el 7,7 por ciento.
El comportamiento de los hogares contrasta con la situación de las empresas, cuya morosidad pasó del 3,6% al 3,8% en el mismo período. Así, la mejora en la irregularidad de las familias no altera el indicador agregado del crédito privado no financiero.
La tasa de morosidad del sector privado se mantuvo casi sin cambios entre mayo y agosto de 2026. Sin embargo, las cifras actuales están lejos de los niveles de octubre de 2024, cuando la irregularidad total era del 1,5% y la de las familias alcanzaba el 2,5 por ciento.









