Respecto a la fragilidad externa del país, Reusche opinó que la situación ha mejorado, especialmente a raíz del incremento en los precios de los hidrocarburos debido a los recientes acontecimientos en Irán. “Nosotros calculamos que, por cada aumento de 10 dólares en el barril, Argentina incrementa sus exportaciones en aproximadamente 1,700 millones de dólares al año”, señaló. Aunque el futuro de este impacto es incierto, el ejecutivo presenta un enfoque más optimista sobre las finanzas externas hasta 2028, anticipando no solo un incremento en precios, sino también un aumento en las cantidades exportadas, lo que podría llevar a una sostenibilidad en la balanza de pagos. Sin embargo, expresó que es complicado predecir si surgirá algún shock político que complique este panorama.
En cuanto a la situación interna, Reusche identificó las elecciones que se celebrarán en 18 meses como un evento crucial. “Ahí se definirá si el progreso hecho hasta ahora durante este ajuste se mantendrá o si habrá algún retroceso”, advirtió. Las autoridades han enfatizado la necesidad de un cambio cultural que permita a la clase política y al ciudadano común adoptar una postura responsable fiscalmente y hacia la apertura comercial y económica. No obstante, el ejecutivo subrayó que esta nueva mentalidad no podrá ser confirmada hasta después de las elecciones. Aun así, Remarcó que esto no debería influir en los posibles cambios en la calificación, ya que la consistencia en la política macroeconómica ha sido un aspecto ausente históricamente en Argentina, generando dudas sobre la permanencia de las políticas actuales.









