El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, confirmó que el presidente Donald Trump ordenó una suspensión temporal de los bombardeos para abrir espacio a la diplomacia. Trump, por su parte, indicó que mantiene “buenas conversaciones” con Irán, aunque advirtió que tomará medidas militares en caso de que estas negociaciones no prosperen.
Expertos, consideran que este optimismo ha sido un factor propulsor de la baja en los precios, aunque otros analistas han señalado que el mercado “siempre busca buenas noticias en un contexto donde, en realidad, no las hay”, dado que continúan las restricciones en el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Este vaivén en los precios del petróleo es crucial para Argentina. Con el área de Vaca Muerta consolidándose como un exportador neto de energía, las repercusiones del precio del crudo van más allá de lo que ocurre en Medio Oriente, influyendo notablemente en el dólar, la recaudación y la inflación.
Un importante economista analizó que un petróleo caro impacta tanto de manera positiva en términos de divisas y fiscalidad, como negativamente en el gasto del consumidor. “Tanto el petróleo caro como el barato tienen aspectos positivos y negativos”, enfatizando que el precio elevado otorga más dólares a la economía.
El economista explicó que, al exportar petróleo a un precio más alto, hay un incremento en los ingresos de divisas. “Cuando exportás petróleo a un mejor precio, generás más dólares, lo que tiene efectos en la situación cambiaria”, declaró. Si bien el sector energético no es la única fuente de divisas del país, su creciente relevancia es innegable.
El ingreso adicional de dólares también se relaciona con el componente fiscal, dado que cuando el precio supera ciertos umbrales, se activan retenciones más altas, lo que resulta beneficioso en un momento en que la recaudación se encuentra en declive. Sin embargo, el aumento en los precios del petróleo también se traduce en precios más altos de los combustibles, lo que reduce el poder adquisitivo del consumidor en un contexto de consumo interno débil. También relacionó el aumento de precios de los combustibles con el proceso de desinflación en Argentina, indicando que un incremento en los precios puede retardar dicho proceso. “Durante un proceso de desinflación, el aumento de las naftas puede frenar la velocidad de este proceso más de lo previsto”, advirtió, recordando que esta fue una de las causas del aumento de la inflación en los primeros meses del año.
En consecuencia, el economista concluyó que, según la perspectiva de cada uno, un petróleo caro o barato puede tener diferentes efectos sobre la economía argentina.
Un informe del Grupo IEB señala que la actividad económica en el país se mantiene impulsada por sectores vinculados al comercio exterior, como el agro, la energía y la minería, lo que ha permitido al Banco Central acumular 12.800 millones de dólares en compras este año. El sector de Oil & Gas, de hecho, mostró un desempeño positivo durante el reciente repunte del Brent, aunque se prevé una estabilización a largo plazo en los precios según las proyecciones de futuros.
El CEO de Insider Finance, también opinó sobre el asunto, destacando que el aumento del petróleo genera tanto beneficios como desventajas. Por un lado, confirmó que la subida de los precios del crudo afecta el costo de los combustibles, lo que podría lentificar la reducción de la inflación. Por otro, subrayó que, siendo Argentina un país exportador de energía, un precio más elevado también mejora los ingresos por exportaciones y favorece inversiones en el sector, contribuyendo así al fortalecimiento del peso.
Las proyecciones sobre la estabilidad de Vaca Muerta ante las fluctuaciones del precio del petróleo abarcan un análisis detallado. Según un informe técnico de Aleph Energy, el umbral de rentabilidad para los pozos se sitúa entre 48 y 61 dólares, dependiendo del desarrollo de cada proyecto. Los bloques más avanzados pueden incluso mantener viabilidad con un Brent cercano a los 45 dólares, lo que explica por qué la reciente caída en los precios, a pesar de ser significativa, no ha provocado preocupaciones por el futuro de las inversiones en la cuenca.









