Esta transición podría intensificarse si el Congreso aprueba proyectos relacionados con una nueva legislación sobre biocombustibles, que propone aumentar del 12% al 15% el porcentaje obligatorio de bioetanol en las naftas. Según comentó el grupo, un aumento en la demanda les permitiría expandir la producción e invertir en proyectos ya planificados.
“Si se dan todas las condiciones, vamos a tener la capacidad de ampliar esa producción e ir corriendo el horizonte productivo”, manifestó Catalina Rocchia Ferro, directora ejecutiva del grupo y descendiente de sus fundadores, Jorge Rocchia Ferro y Catalina Lonac.
Durante su intervención en la II Cumbre de Bioetanol en Tucumán, la ejecutiva destacó el consenso alcanzado entre la industria azucarera, las petroleras y el Gobierno. “El bioetanol es un negocio de grandes márgenes. Cuanto mayor es la producción, menor es el costo fijo”, añadió. No obstante, subrayó que cualquier aumento en la producción dependería de la capacidad instalada con que cuenta la compañía para satisfacer el incremento en la demanda.
El grupo ha estado abordando el negocio del bioetanol desde hace más de diez años, con el objetivo de gestionar el excedente de azúcar en el mercado interno. En la actualidad, este sector representa el 70% de sus ingresos.
Además de producir bioetanol, también genera electricidad para el autoabastecimiento de su planta. Asimismo, fabrica azúcar cruda para exportación y azúcar blanca para el mercado local.
El proceso de transformación de la caña en el ingenio resulta en varios productos: mientras que parte de la caña se destina a azúcar, la melaza es luego utilizada en la destilería para la producción de alcohol industrial.
En este momento, la compañía produce 140 millones de litros de alcohol al año, que son deshidratados y transformados en bioetanol para su mezcla con naftas. Por otra parte, el bagazo obtenido de la molienda se utiliza como biomasa para generar electricidad.
Esta capacidad para obtener múltiples productos de una misma materia prima es fundamental en el cambio de enfoque del grupo. En conversaciones anteriores, Rocchia Ferro había mencionado que la empresa ya no contempla el negocio solo en función del azúcar, sino que busca maximizar lo que puede generar a partir de la caña, lo cual refleja su actual estructura organizacional.
El grupo ahora se encuentra centrado en ampliar su operación en el sector energético, estableciendo vínculos comerciales más sólidos con las petroleras, que son esenciales para su estrategia a largo plazo.
Si se aprueba la nueva ley de biocombustibles, la compañía ya ha identificado varios proyectos que podría ejecutar. Estos planes incluyen expandir sus tres ingenios y realizar nuevas inversiones en generación eléctrica.
Actualmente, la empresa está en proceso de construcción de dos calderas adicionales: una en Cruz Alta, destinada a disminuir la dependencia del gas, y otra en La Florida, que aumentará su capacidad de generación eléctrica de 7 a 15 megavatios por hora.
“Todo lo hacemos con capital propio. El acceso al crédito no es imposible, pero es complicado. No nos interesa el mercado financiero, por lo que no tenemos deudas bancarias; esta es una de las políticas de la empresa”, concluyó Rocchia Ferro ante los periodistas.









