La conversación se centró en el desarrollo del agro frente a las crecientes demandas alimentarias y la necesidad de sostenibilidad. Santos enfatizó que “en todo el mundo los dos elementos son muy importantes. Hay un desarrollo muy importante para la seguridad alimentaria. Vamos a tener 10.000 millones de personas en este planeta y vamos a tener una mayor demanda de proteínas. Por lo tanto, el suministro de alimentos es un elemento muy importante. No es algo menor. Es un verdadero desafío. Necesitamos mejorar el 50% de la producción en los próximos diez años. Y al mismo tiempo, está el cambio climático. Hay que reducir las emisiones de carbono, incluso en la agricultura”.
El ejecutivo subrayó el inmenso potencial de Argentina, mencionando que “probablemente sea uno de los potenciales más desaprovechados que veo a nivel mundial, porque sé que es una gran realidad y es muy importante, pero puede llegar a ser aún más importante y crecer aún más de lo que es hoy, en términos de ayudar no solo a los agricultores, sino también a la economía del país. Hay mucho potencial en Argentina”. Santos también destacó la labor de los agricultores, describiendo “el espíritu emprendedor que existe en el país, en la logística, en la alta competitividad de la actividad agrícola”, y expresó su deseo de que las conversaciones sobre semillas y derechos de propiedad intelectual avancen, lo cual podría atraer más inversiones al país.
Durante su viaje, Santos se reunió con ejecutivos de distintos sectores, incluido el petróleo, gas y minería, para actualizar su perspectiva sobre la economía argentina. Comentó sobre la reducción de retenciones, señalando que “hace que el productor sea más competitivo a nivel mundial”, y expresó que “las charlas en curso sobre semillas y propiedad intelectual van en la dirección de hacer que Argentina sea más competitiva, y pueda crecer en el marco global”.
Cuando se le preguntó sobre posibles inversiones en Argentina, Santos respondía: “Sí, varias. Por ejemplo, estamos analizando introducir el cultivo de camelina. Y sobre maíz estamos lanzando nuevas tecnologías y sistemas. Tenemos muchos elementos para aportarle al productor. Cada año necesitamos tomar decisiones de inversión a nivel global sobre dónde debemos invertir. Y lo que buscamos es obtener un retorno de la inversión. Y para ello, el marco de la ley de semillas y los derechos de propiedad intelectual son muy importantes”.
Acerca del retiro de Bayer del mercado de semillas de soja en Argentina, Santos comentó: “Siempre estamos abiertos a esa posibilidad. Desde el principio, dijimos que la estamos evaluando constantemente. La decisión que tomamos se debió básicamente a que no veíamos un retorno de la inversión. Si tenemos la oportunidad de contar con un buen marco regulatorio y una buena legislación que garantice ese retorno, sin duda lo consideraremos”.
El entrevistado también se refirió a la importancia de que Argentina alinee sus regulaciones con el resto del Mercosur. “No solo eso. Somos una empresa innovadora. Somos una empresa científica. El corazón y el alma de Bayer es nuestro motor de innovación. Y en América, Brasil, Argentina, EE. UU., Canadá, hay una mentalidad muy orientada a la innovación”.
Santos destacó el papel de la innovación en el futuro de la agricultura, enfatizando que su empresa invierte significativamente en áreas como la edición genética y la inteligencia artificial. “La AI en el sector agrícola puede acelerar significativamente el lanzamiento de nuevas tecnologías”, afirmó. También se refirió a proyectos relacionados con biocombustibles y la eficiencia en el uso del agua, mencionando que “estamos trabajando con los agricultores en lo que llamamos arroz de siembra directa para reducir considerablemente el consumo de agua”.
El panorama que trazó para Argentina es claro: con el marco regulatorio adecuado y un enfoque en la innovación, el país puede no solo aprovechar su potencial agrícola, sino también mejorar su competitividad a nivel global.









