La cartera de clientes de Finnegans incluye importantes nombres como Oliovita, Arcor, Bio4, Adecoagro, Instituto de Diagnóstico Rossi, Molinos, Syngenta y el grupo Insud, entre otros en Argentina.
La compañía sostiene que aproximadamente 7.000 organizaciones en 15 países se benefician de su tecnología. En su sede, ubicada en un edifico de Chacarita que refleja un ambiente creativo, los 16 pisos albergan un auditorio, un canal de streaming propio, talleres, y colaboraciones con ONG como Ashoka y el Banco de Alimentos, así como programas de la Universidad de San Andrés, todo decorado con muebles diseñados y obras de artistas consagrados y emergentes.
Briceño, originario de Concordia y emprendedor desde los 19 años, ha pasado por múltiples éxitos y fracasos hasta fundar Finnegans en 1992. “Me inspiré en Joyce porque desarma la narración lineal y la convierte en algo parecido al navegar en Internet, a los recorridos no lineales”, explica.
Así, describe la labor de su empresa: “Creamos plataformas digitales para la gestión de negocios, donde la inteligencia artificial es una parte integral. Esto abarca desde la gestión comercial y el planeamiento financiero hasta el seguimiento de procesos productivos y la coordinación de acciones comerciales. La IA es una herramienta que potencia la gestión”.
Finnegans compite en el ámbito local con sistemas operativos como el alemán SAP. “Nuestra ventaja no radica solo en los costos, sino también en la capacidad de facilitar que los usuarios adopten rápidamente la plataforma. Además, somos altamente flexibles y podemos adaptarnos a las necesidades de cada negocio”.
La empresa cuenta con un equipo de 320 empleados en Buenos Aires y Concordia, y está comenzando a operar en México.
En relación a la transformación tecnológica que viven sus clientes argentinos ante un escenario económico cambiante, Briceño comenta: “Los desafíos son variados. Muchos enfrentan dificultades para mantener su estabilidad financiera. Para aquellos con una salud financiera adecuada, digitalizarse es crucial para eficientizar procesos y mejorar la calidad en la gestión. Nos vemos como una solución ante la incertidumbre”.
Sobre el funcionamiento de la IA, menciona: “Un ejemplo clásico es reemplazar la atención telefónica por IA. Pero esto va más allá, ya que permite acceder a información del cliente para mejorar el servicio, detectar cuellos de botella y resolver fallas. La IA optimiza procesos, pero siempre bajo la dirección de las personas. En planificación financiera y de procesos, actúa como una herramienta clave para la toma de decisiones”.
La singularidad de Finnegans reside en su enfoque en la preservación del trabajo humano. Decidieron reentrenar a los desarrolladores de código que fueron reemplazados por IA, enseñándoles nuevas habilidades como pensamiento crítico y estrategias de diseño. “Nos preparamos para pensar mejor”, afirma Briceño, seguro de que sus clientes seguirán un camino similar.
Además, han implementado un sistema de becas para estudiantes que necesitan un impulso para completar sus carreras. “Ofrecemos un sueldo durante seis meses para estudiar, y esta iniciativa ha estado en marcha durante varios años. El 90% de quienes reciben estas becas encuentra empleo, no solo a través de nuestras oportunidades”. Briceño también destaca el potencial de un efecto multiplicador en este ámbito.









