Walsh expresó: “Otra vez nos encontramos en tiempos desafiantes e impredecibles. Después del Covid enfrentamos fallas en la cadena de suministro aeroespacial, la guerra en Ucrania, tensiones geopolíticas y cambios tectónicos en las políticas comerciales. Y cuando estalló la guerra en Medio Oriente en marzo, los precios del petróleo subieron y los del combustible para aviones se dispararon”.
El directivo detalló que IATA estima que el precio promedio del combustible de aviación se incrementará un 70% en comparación con el año anterior, lo que representará un aumento de US$100.000 millones en la factura total de combustible de la industria durante este año.
Pese a este panorama, Walsh subrayó que la demanda sigue en ascenso, aunque de manera más moderada. La IATA proyecta un crecimiento del 2,1% en el sector de pasajeros y del 0,7% en la carga aérea.
El aspecto más crítico se reflejará en la rentabilidad. “Esperamos que se reduzca aproximadamente a la mitad respecto de 2025”, indicó Walsh. Así, según las estimaciones, las ganancias netas de la industria se desplomarán de US$45.000 millones a US$23.000 millones en 2026, mientras que el margen neto disminuirá del 4,2% al 2%.
“Es un año difícil para todas las aerolíneas, especialmente para aquellas cuyos balances todavía no se recuperaron del Covid. Y, por supuesto, para las que operan en la región del Golfo”, añadió.
A pesar de las complicaciones financieras, la demanda de viajes aéreos se sostiene. Un 86% de los viajeros, según encuestas de IATA, anticipa que las tarifas aéreas variarán en función del precio del petróleo. En este contexto, el 49% de los encuestados planea gastar más en viajes este año en comparación con el anterior, mientras que el 43% prevé mantener el mismo nivel de gasto.
“Eso augura una sólida temporada alta de verano en el hemisferio norte. La gran incógnita es cuánto tiempo podrán los pasajeros y los transportistas absorber los mayores costos de conectividad”, advirtió Walsh.
Además del aumento en el precio del combustible, el director general se refirió a los problemas en la entrega de aviones nuevos debido a los fabricantes de motores aeronáuticos. “Tuvo un costo de US$11.000 millones para la industria el año pasado. Los fabricantes de motores tienen que mejorar su desempeño. Antes, cuando comprábamos un avión, no discutíamos si el motor iba a funcionar. Algo cambió”, cuestionó.
Walsh también expresó su descontento con el alza de impuestos y tasas aeroportuarias en diversos mercados, mencionando la reciente incremento en el aeropuerto de Lima, a la que describió como “un tiro en el pie”.
No obstante, evitó declarar una crisis para el sector. “Todavía vemos rentabilidad y crecimiento. En 2020 estábamos en el suelo: el tráfico aéreo cayó 95%. Esto no tiene nada que ver con lo que ocurrió durante el Covid. Será un período desafiante y para algunas compañías puede convertirse en un problema existencial, pero está muy lejos de aquella situación”, concluyó.
Roberto Alvo, CEO de LATAM Airlines, coincidió en que el incremento del combustible se ha acelerado en los últimos tres meses; sin embargo, aseguró que la compañía se encuentra mejor preparada para enfrentar esta circunstancia. “Tenemos el balance más sólido de la industria en los países donde operamos y eso reduce significativamente el impacto”, afirmó.
El CEO de LATAM agregó que, incluso si se resuelve de inmediato el conflicto en Medio Oriente, los precios podrían permanecer altos durante un tiempo por la necesidad de restablecer inventarios. “Espero que los precios sigan altos durante todo el año, pero esta es una industria resiliente que sabe adaptarse”, sostuvo.
LATAM reanudó en diciembre pasado la ruta Buenos Aires-Miami y, según Alvo, los resultados han sido satisfactorios, a tal punto que la aerolínea incrementó temporalmente la operación a diez frecuencias semanales, impulsada por la demanda vinculada al Mundial de fútbol.
Por otro lado, fuentes de Aerolíneas Argentinas señalaron que el aumento en el precio del combustible representa una “gran prueba” para las finanzas de la compañía. Desde marzo, la aerolínea aplica un recargo temporal por combustible en sus tarifas.
En 2025, Aerolíneas registró un superávit operativo de US$112,7 millones sin recibir subsidios del Estado, un logro que la empresa destacó como el primero en dos décadas.
En relación con la renovación de flota, Aerolíneas tiene acuerdos firmes para incorporar seis Boeing 737 MAX 10, siendo el primero esperado a finales de 2027, y mantiene negociaciones avanzadas para sumar cuatro Airbus A330 con plazo hasta 2030.









