Este consejo fue compartido por Frank Suárez, especialista en metabolismo y autor de El poder del metabolismo, quien falleció en febrero de 2021. En uno de los videos que continúan circulando, Suárez recomendaba descartar aquellos huevos que flotaran.
Sin embargo, es crucial entender que este método solo permite estimar la edad del huevo y no determina por sí mismo si es seguro consumirlo. Por lo tanto, antes de desecharlo, es importante comprender lo que realmente indica esta prueba.
El proceso es sencillo: se debe llenar un recipiente profundo con agua fría y colocar el huevo cuidadosamente. Dependiendo de su comportamiento, se puede tener una idea de su antigüedad.
Esto se debe a que la cáscara del huevo es porosa. Con el tiempo, el huevo pierde humedad y en su interior se acumula aire en una pequeña cámara situada en un extremo. A medida que esta cámara se expande, la densidad del huevo disminuye, lo que puede provocar que flote.
Es importante señalar que la flotabilidad indica antigüedad, pero no necesariamente deterioro. Un huevo puede haber perdido parte de su frescura y, sin embargo, no presentar signos evidentes de descomposición.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos alerta que la prueba en agua no es suficiente para asegurar que un huevo sea seguro para su consumo. La forma de conservación también juega un papel importante: mantenerlos refrigerados contribuye a preservar su calidad por más tiempo.
Por lo tanto, un huevo que flota no implica que deba ser desechado de inmediato. Del mismo modo, un huevo que se hunda no garantiza su frescura.
Una de las maneras más efectivas de comprobar su estado es al romper la cáscara. Se aconseja hacerlo en un recipiente separado y verificar si presenta un olor desagradable o un aspecto extraño. Si muestra signos evidentes de deterioro, debe ser descartado.
La textura de los huevos también varía con el tiempo. Los huevos frescos presentan una clara más espesa y una yema que se mantiene elevada. A medida que envejecen, la clara se vuelve más líquida y la yema pierde su firmeza. Estos cambios pueden ser indicativos de pérdida de frescura, pero no son suficientes para descartar todos los riesgos.
Para minimizar estos riesgos, es recomendable mantener los huevos refrigerados, seguir las indicaciones del envase y cocinarlos adecuadamente. La prueba en agua puede ayudar a identificar cuáles son los más viejos para usarlos primero, pero no sustituye las medidas de conservación ni garantiza la seguridad del alimento.









