Durante el debate del martes en las Comisiones de Diputados sobre la Ley de Soberanía Nacional, un diputado libertario volvió a manifestar su apoyo a la dictadura. Se trata de Beltrán Benedit, señalado por haber facilitado la visita de legisladores de su agrupación a Alfredo Astiz, un conocido genocida, y otros represores a mediados de 2024. Al concluir la sesión, Benedit afirmó que en Argentina “no hubo genocidio” y justificó aquella visita a Ezeiza, señalando: “Es hora de poner verdad sobre tanta mentira”. Estas declaraciones generaron una fuerte indignación en diversos sectores de la oposición, que se materializó en la reacción del jefe del bloque peronista, Germán Martínez, quien lo enfrentó y luego abandonó la discusión. Benedit se presentó como víctima al comenzar su intervención, tras ser acusado por el diputado Aldo Leiva de ser el organizador de las visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza. “Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, comenzó su defensa, justificando que lo hecho durante la última dictadura “no fue un genocidio”. Continuó afirmando que existió un plan, pero de parte de las fuerzas adversas que combatieron, a las que calificó de “subversivas terroristas”. Esto provocó la reacción de Martínez, quien le respondió: “Nadie te aludió, vos fuiste a visitar a genocidas”. A pesar de los intentos de su compañero de bancada, Carlos Zapata, por detenerlo, Benedit justifica su encuentro con Astiz con comentarios sobre la costumbre de visitar a enfermos y ayudar a los necesitados. Ernesto Gayá, en representación de H.I.J.O.S., calificó las afirmaciones del diputado como “una maniobra de distracción” para desviar la atención del grave proyecto que intentan implementar, sugiriendo que esto busca replicar las políticas represivas del gobierno de Onganía, lo que representa un mal referente para un gobierno que se supone elegido en democracia. El diputado Esteban Paulón expresó su “enorme preocupación” por las declaraciones de Benedit. Afirmó que su testimonio le generó temor, indicando que su postura revela “un avance de la sensación de impunidad y de las ideas de estos grupos”. En sus redes sociales, la exdiputada y nieta recuperada, Victoria Donda Pérez, criticó al libertario, planteando que “también es una buena costumbre crecer conociendo a tus padres y abuelos” y exigiendo información sobre los detenidos desaparecidos. Desde el bloque de Unión por la Patria, se observó que la intervención de Benedit fue tan desafortunada que algunos legisladores intentaron detenerlo y otros se levantaron y abandonaron la sala, todos coincidiendo en lo inaceptable de sus palabras, que provocaron un escándalo en un plenario que hasta ese momento había transcurrido de manera cordial. Junto a Benedit, otros diputados oficialistas también participaron de la visita al penal de Ezeiza, donde se fotografiaron con represores condenados, como Alfredo Astiz y Mario Marcote, entre otros. Andrés Gayá destacó que esa visita le afecta particularmente, ya que Guglielminetti fue uno de los responsables de los crímenes de su familia. Gayá enfatizó que desde H.I.J.O.S. buscan que la historia de sus tragedias familiares no sea utilizada en la política de baja estofa ni para reescribir la historia a favor de aquellos que todavía ocultan el paradero de sus seres queridos. Las posturas de Benedit no se limitan a esta celebración de los represores. En ocasiones anteriores, ha sido informado que visitó la cárcel de Campo de Mayo, donde se encontró con otros represores, y al salir expresó en sus redes que sentían la injusticia de cerca, afirmando que había muchos que, “en línea con el presidente”, proponían poner las verdades sobre la mesa. Finalmente, se dirigió a la hija de uno de los convictos, mencionando: “Fue un honor conocer a su padre. Trabajamos por la pronta liberación de todos los patriotas”.









