Ades afirmó que un tipo de cambio más elevado podría beneficiar a ciertos sectores económicos, sugiriendo que es posible que el Gobierno espere hasta después de las elecciones para eliminar el cepo cambiario. Además, indicó que el país necesitará tiempo para reingresar a los mercados internacionales, señalando que “La Argentina va a ser un país caro en dólares” a largo plazo.
Mientras que algunos economistas tienden a enfocarse en la inflación, las tasas de interés y la deuda, Ades también aborda otros temas. Recientemente publicó un libro en el que reflexiona sobre cómo la tecnología ha transformado nuestras interacciones y rutinas diarias. En su obra, titulada “Lo que se desvanece”, se preocupa por el impacto de estos cambios.
Durante su presentación en el gabinete, mencionó que el tipo de cambio real presenta una apreciación cercana al 29%. Cuando se le preguntó sobre las implicaciones de esta situación, explicó que este cálculo se basa en períodos críticos donde el tipo de cambio se disparó, y que en tiempos más estables la apreciación sería considerablemente menor. Según él, la trayectoria futura del país sugiere que habrá sectores en crecimiento que son exportadores, lo que contribuirá a fortalecer la balanza comercial.
Al referirse a la necesidad de una posible devaluación, Ades consideró que un tipo de cambio más alto puede ser beneficioso para el sector de la construcción, el cual tiene un indudable efecto multiplicador en el empleo. Resaltó que la actividad constructora suele ser clave para la reactivación económica tras las crisis, pero también mencionó que esta evolución implicaría un salario real más bajo, lo cual afectaría el consumo.
En cuanto a si el Gobierno se encuentra preocupado por el actual valor del dólar, sostuvo que es probable que consideren que este nivel representa un equilibrio. Si no hubieran incrementado las reservas, el dólar podría estar aún más bajo, lo que sugiere que no están motivados a elevar su valor en el corto plazo. Sin embargo, Ades planteó una posible opción: la remoción del cepo.
Respecto a las condiciones actuales para hacerlo, señaló que las realidades económicas parecen favorables, pero el factor político es igualmente crucial, y es probable que se espere hasta después de las elecciones para tomar decisiones al respecto. Así las cosas, opinó que el Gobierno califica el tipo de cambio actual como adecuado en relación con la balanza comercial y los flujos de capital.
Consultado sobre si comparte el diagnóstico del Gobierno y los riesgos que se presentaron en 2018, Ades afirmó que actualmente los riesgos son significativamente menores y el contexto es más estable, a pesar del aumento de tasas en la Reserva Federal que también había influido en la crisis de aquel entonces. La cuenta corriente se encuentra más equilibrada en comparación con años pasados, y existe mayor acumulación de reservas, lo que otorga cierta capacidad de maniobra en la actualidad.
Sobre el riesgo país, enfatizó que la situación también depende de factores globales y locales, como la actividad económica y las señales de los indicadores. Si la economía muestra señales de recuperación y se reactiva el crédito, esto podría reducir el riesgo país, aunque por el momento, el nivel actual sugiere que el Gobierno buscará financiamiento a través de organismos internacionales.
Finalmente, Ades compartió cómo surgió la idea de su reciente libro, el cual se aleja de los temas económicos. Relató una experiencia durante un almuerzo con amigos, donde se dio cuenta de la disminución en el intercambio de chistes durante la sobremesa. Esta falta de conexión, que relaciona con el impacto de la tecnología en nuestra vida cotidiana, le llevó a explorar en su obra cómo las plataformas han afectado diversas facetas de la vida, incluido cómo nos relacionamos con nuestros hijos y las dinámicas familiares, resaltando la necesidad de cuestionar si estas progresivas adaptaciones tecnológicas realmente benefician a las nuevas generaciones.









