Esta situación puede ser un factor que explica las correcciones recientes en los mercados. La subida en los precios del petróleo, la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva y la incertidumbre política contribuyen a un periodo que, por tradición, se considera uno de los más débiles del ciclo bursátil.
No obstante, algunos expertos sugieren que esta debilidad podría presentar una oportunidad para los inversores con horizonte de largo plazo. El análisis se basa en un patrón observado a lo largo de varias décadas. Desde 1950, el S&P 500 ha mostrado incrementos en los doce meses posteriores a todas las elecciones legislativas, con un rendimiento medio cercano al 15%.
El intervalo de agosto a octubre en el año electoral es típicamente el más débil del ciclo presidencial, aunque la tendencia suele revertirse rápidamente después de que se resuelve la incertidumbre política.
Las elecciones de medio término renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, impactando indirectamente en la Casa Blanca y reconfigurando el equilibrio de poder durante los dos años siguientes. Este ambiente de incertidumbre es a menudo responsable de la mayor volatilidad en esta fase del ciclo. El mercado se anticipa a cambios en políticas fiscales, regulatorias y comerciales, mientras debe abordar factores en curso como la inflación persistente, las elevadas tasas de interés y el hecho de que el petróleo ha vuelto a superar los 100 dólares por barril.
Posteriormente, tras las elecciones, la previsibilidad en el ámbito político suele aumentar, y las acciones tienden a recuperar terreno. Así, algunos gestores ven las correcciones anteriores como posibles puntos de entrada para quienes invierten a largo plazo.
Un informe reciente revela que el principal soporte del mercado actual radica en la solidez de las ganancias corporativas. Durante el segundo trimestre, las ganancias de las empresas del S&P 500 crecieron un 33,9% interanual, superando las expectativas de los analistas, mientras que las ventas aumentaron un 15,7%, la cifra más elevada desde finales de 2021.
Este rendimiento ha aliviado las preocupaciones sobre una posible sobrevaloración del mercado tras el impulso dado por la inteligencia artificial. El múltiplo precio/ganancias esperado del S&P 500 ha caído de aproximadamente 22 a 19,5, no porque los precios de las acciones hayan disminuido, sino debido a un crecimiento de las ganancias más acelerado de lo anticipado.
Además, se destaca que grandes empresas como Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle concentran cerca de la mitad de toda la inversión en bienes de capital del S&P 500. La inversión en infraestructura, centros de datos y capacidad de procesamiento para inteligencia artificial continúa siendo un motor crucial del mercado.
Por el momento, las ganancias respaldan esta estrategia. Sin embargo, la dinámica del mercado ha cambiado. Según un informe semanal, los inversores han comenzado a examinar con más detenimiento la rentabilidad de estas inversiones. Los casos de Broadcom y Oracle son representativos: a pesar de reportar resultados por encima de lo esperado, sus acciones cayeron porque el foco se situó en los elevados gastos en inteligencia artificial y la capacidad de convertir dichos gastos en beneficios futuros.
A pesar de las complicaciones que trae septiembre, las elecciones legislativas y una inflación que supera los objetivos de la Reserva Federal, los fundamentos corporativos parecen mantenerse firmes. Por ende, para los inversores que planifican a largo plazo, esta combinación de factores ayuda a entender por qué algunos gestores prefieren ver las correcciones previas a las elecciones como una fase habitual en el ciclo bursátil estadounidense.









