El exjugador fue recibido con cálido afecto en su regreso al Estadio Monumental, esta vez desde el banco de suplentes. Una bandera que decía “Gracias por todo, mi capitán” apareció detrás de uno de los arcos, y al momento de anunciar las formaciones, Ponzio recibió una fuerte ovación. No obstante, River urgía más de puntos que de homenajes, y con varios aspectos aún por mejorar, logró sumar los seis puntos en disputa. Además, empezó a implementar algunas estrategias propias, como la reubicación de Thiago Almada, que pasó de jugar por la izquierda a una posición más central, detrás de Sebastián Driussi y cerca de Ángel Correa.
“Hacía mucho que no podía estar dentro del Monumental en un partido. Estoy contento porque uno espera ese debut de local y sentir a las 90.000 personas. Sería muy egoísta creer que todo es parte de uno: esto viene desde principio de año, cuando se armó el equipo. Haber ganado seguido da confianza, pero esto recién empieza”, comentó Ponzio, quien observó el encuentro con tranquilidad, manteniendo una comunicación activa con su asistente Marcelo Escudero y brindando pocas indicaciones desde el banco.
El entrenador resaltó la importancia del rival y algunos momentos en los que River logró asociarse y ejercer un mejor control del partido: “La actuación fue buena. Jugamos contra un equipo con un juego bastante directo y que te llena el área de centros. Lo bueno aparece cuando nos asociamos, cuando intentamos, cuando tenemos la pausa y cuando defensivamente los muchachos de atrás sostienen a los de adelante. Por los jugadores que tenemos, es viable marcar diferencias. Hay que seguir buscando un poco más de juego”.
Ponzio, que da sus primeros pasos como técnico, es consciente de lo que demanda dirigir a River. “El que me conoce sabe que hablo con el corazón y que conozco muchísimo esta casa. Para mí, cada día es ponerme a prueba porque del otro lado siempre se va a mirar eso. Es una consecuencia de lo que fui aprendiendo con los entrenadores que tuve. Este es un club donde siempre hay que ir para adelante y donde hay que estar todos los días a más del 100%”.
El director técnico, que asumió interinamente pero podría continuar en el cargo hasta 2027 si los resultados lo respaldan, también valoró el empuje de las recientes victorias después de un inicio de año complicado: “En los primeros meses faltaba ganar, se perdía por un gol. Cuando ganás, todo empieza a fluir mejor y hay que fortalecer eso. El error, el jugador lo sabe. No me voy a poner en un lugar que no me pertenece. Son muchos los jugadores que revirtieron esa situación”.
Asimismo, dejó en claro el alcance de su influencia desde afuera una vez que el partido comienza. “En el fútbol argentino se juzga mucho por si ganás o perdés. Los River que ganaron y pudieron hacerse fuertes fueron con laterales altos, con buen pie. Después, adentro es difícil manejar todo: uno puede gritar, interpretar lo que pasa y tratar de corregir. Nosotros trabajamos durante la semana y después, en la cancha, son los jugadores los que deciden, porque tienen el mando y saben qué hacer”.
Ponzio también descartó, por el momento, la necesidad de sumar refuerzos: “No pedí a nadie. Hemos tenido conversaciones, pero siento que hay un gran equipo y que tenemos unas Inferiores muy buenas. Entonces, hoy no pediría nada”.
Referente a los jugadores, se refirió a Fausto Vera y explicó sus expectativas para el mediocampista central de River: “El mediocentro de River tiene que tener buen pie y sacrificio para jugar, meter y chocar los 90 minutos. Siempre se trata de sostener todo: sos la cabeza, el cerebro, el que tenés que hablar. Es una posición que Fausto conoce y lo está haciendo muy bien”.
Para Ponzio, este comienzo es prometedor, aunque tiene claro que, en esta nueva etapa, la única forma de mantenerse es a través de más triunfos.









