Lionel Messi, a sus 39 años, fue el protagonista indiscutido del Mundial, acumulando ocho goles y cuatro asistencias, lo que condujo a la Selección argentina a su tercera final en las últimas cuatro ediciones. Pese a no lograr el bicampeonato, su rendimiento generó discusiones sobre si, de haber ganado, merecería otro Balón de Oro.
Lamentablemente para los hinchas argentinos, la ilusión se desvaneció en la final, donde la “Scaloneta” fue superada por una España que mostró un desempeño defensivo casi perfecto. Durante el torneo, los defensores españoles apenas fueron desafiados, permitiendo un solo gol frente a Bélgica y recibiendo tan solo diez disparos a puerta en ocho partidos, lo que da cuenta de su dominio en el campo.
En términos de registros, Messi y el francés Kylian Mbappé fueron los grandes protagonistas en la disputa por el título de máximo goleador del certamen. Mbappé, fortalecido por su actuación en el partido por el tercer y cuarto puesto ante Inglaterra, salió victorioso y podría tener la oportunidad de incrementar su cuenta en futuras ediciones.
Un aspecto notable del torneo fue la cantidad de goles anotados, alcanzando un total de 308, lo que representa un promedio de 2,96 por partido, colocándose en la séptima posición histórica, solo detrás de competiciones emblemáticas.
Sin embargo, la “americanización” del Mundial generó críticas, al implementarse cambios influenciados por el formato deportivo estadounidense, como el “cooling break”, la división de partidos en cuatro cuartos y el espectáculo de medio tiempo en la final. Se sugiere que estas modificaciones no se repitan en futuras ediciones para preservar la esencia del fútbol tradicional.
En conclusión, el Mundial 2026 dejó un balance positivo, emocionando a aficionados y seguidores del fútbol desde su inicio hasta el final. La espera ahora se extiende a cuatro años para el próximo Mundial, que coincidirá con el centenario de la primera edición y contará con partidos en Sudamérica.








