En la última sesión, el dólar mayorista se ubicó en $1.492, mientras que el dólar minorista del Banco Nación alcanzó los $1.515, el valor nominal más alto registrado. Simultáneamente, los contratos de dólar futuro comenzaron a incorporar nuevas expectativas de depreciación gradual en los próximos meses.
El más reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) refleja este cambio de escenario. Los analistas estiman un dólar mayorista promedio de $1.482 para julio, $1.513 para agosto, $1.548 para septiembre, $1.589 para octubre, $1.621 para noviembre y $1.673 para diciembre, cifras que superan las proyecciones de un mes atrás.
Los economistas coinciden en que estos movimientos responden más a factores estacionales que a una modificación del régimen cambiario.
Noelia Abbate, economista, señala que es previsible una corrección moderada durante julio, impulsada por una menor oferta de divisas del sector agroexportador, un aumento en las importaciones energéticas y una mayor demanda de dólares relacionada con el pago del aguinaldo y las vacaciones de invierno.
Además, sostiene que el tipo de cambio necesita recuperar parte del terreno frente a la inflación tras varios meses de estabilidad.
En la misma línea, Federico Glustein, economista, estima que el dólar podría oscilar entre $1.520 y $1.570 en julio, impulsado por esos mismos factores y por una creciente demanda de cobertura de empresas e inversores.
Paralelamente, se ha presentado un programa financiero por parte del Ministerio de Economía, que abarca los vencimientos de deuda de 2026 y parte de 2027. Según analistas, se busca fortalecer la confianza del mercado, asegurar el financiamiento de obligaciones en moneda extranjera y minimizar la necesidad de endeudamiento en mercados internacionales.
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, resalta que este programa oficial confirma la intención de disminuir la dependencia del financiamiento externo, priorizando colocaciones en el mercado local y préstamos con apoyo de organismos multilaterales.
El contexto actual del mercado combina un dólar con mayor movilidad en comparación con el primer semestre, pero dentro de un enfoque gradual. La estacionalidad en la oferta de divisas, la revalorización del tipo de cambio y las nuevas proyecciones del mercado explican por qué las expectativas para el segundo semestre se han ajustado al alza, sin que los analistas pronostiquen, por el momento, una devaluación abrupta.









