En Argentina, el interés por reunir figuritas no se limita al álbum reciente. Cada vez más aficionados invierten tiempo en completar ediciones anteriores, particularmente aquellas que evocan hitos del fútbol, como el Mundial de México en 1986, Italia 1990 o Qatar 2022, donde la selección argentina se consagró campeona de la mano de Lionel Messi.
La demanda de estos álbumes retro ha generado un amplio mercado para la compra, venta e intercambio de figuritas, tanto en plataformas digitales como en ferias de coleccionistas. Los precios varían considerablemente, desde unos pocos miles de pesos hasta cifras que pueden alcanzar millones, dependiendo de la raridad de las piezas y del estado de conservación del álbum.
El actual álbum del Mundial 2026 ya está capturando la atención de coleccionistas en todo el país.
Una de las opciones más formales para adquirir figuritas faltantes es el servicio brindado por Panini, destinado a álbumes recientes. Mediante las tiendas online oficiales, los coleccionistas pueden ingresar los números que les falten y realizar pedidos personalizados. Sin embargo, este método suele estar limitado a los últimos Mundiales y hay restricciones en la cantidad que cada persona puede comprar para evitar reventas masivas.
Los portales de comercio electrónico como Mercado Libre y eBay son alternativas populares donde se pueden hallar desde figuritas sueltas hasta álbumes completos o parcialmente llenos de diferentes épocas. Muchos vendedores publican listas de su stock y crean anuncios a medida según las necesidades de cada comprador.
Las redes sociales y los grupos de coleccionistas se han convertido en plataformas esenciales para quienes buscan completar álbumes históricos. Por ejemplo, en Facebook existen comunidades dedicadas al intercambio exclusivo de figuritas Panini, mientras que en Instagram y TikTok se pueden encontrar kioscos especializados y tiendas de coleccionismo que ofrecen cromos antiguos a través de WhatsApp y ventas directas.
Los espacios tradicionales, como Parque Rivadavia y Parque Centenario en Buenos Aires, continúan siendo puntos de encuentro clave para entusiastas y revendedores.
Los precios para completar álbumes de Mundiales anteriores pueden fluctuar notablemente según el año de la competencia y el estado de las figuritas. Para los álbumes de Qatar 2022 o Rusia 2018, el costo puede oscilar entre $150.000 y $300.000, mientras que las ediciones premium o especiales pueden alcanzar hasta $790.000.
Para álbumes de años anteriores, como Brasil 2014, Sudáfrica 2010 o Corea-Japón 2002, los precios suelen variar entre $250.000 y $500.000, dado lo difícil que puede ser encontrar escudos brillantes y figuritas especiales en buen estado. Por su parte, las ediciones vintage como Francia 1998, Italia 1990 o el Mundial de 1978 pueden fácilmente superar los $600.000, dependiendo de la rareza y conservación.
Asimismo, se ha desarrollado un mercado específico para figuritas individuales. Las comunes tienen precios que oscilan entre $300 y $800, mientras que los escudos metálicos y jugadores emblemáticos pueden costar mucho más. Algunas figuritas de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Diego Maradona o Pelé pueden alcanzar los $25.000 o más cuando pertenecen a ediciones históricas o de difícil acceso.
Más allá del aspecto de coleccionismo, varios expertos han resaltado que el ensamblaje de figuritas puede proporcionar beneficios emocionales y psicológicos. Según estudios sobre hábitos recreativos, el coleccionismo promueve la memoria, la concentración y la organización, particularmente al clasificar e intercambiar cromos.
Completar álbumes genera una sensación de logro y satisfacción que puede ayudar a aliviar el estrés cotidiano. La búsqueda de figuritas faltantes y los encuentros para intercambiar repetidas también fomentan la socialización y fortalecen los lazos afectivos entre personas de diversas edades.
Además, la dimensión nostálgica es un factor importante. Para muchos adultos, el hecho de coleccionar nuevamente figuritas se convierte en una oportunidad para reconectarse con gratos recuerdos de la infancia y compartir esa experiencia con hijos, amigos o familiares. Esta fusión de entretenimiento, emoción y sentido de pertenencia hace que el coleccionismo sea una actividad potencialmente beneficiosa para la salud emocional.









