Durante la apertura del evento Global Stroke Alliance 2026 / VII Latin American Ministerial Meeting, Lugones subrayó la gravedad de esta afección, que representa la segunda causa de mortalidad en la población adulta. “Más de 50 mil personas por año sufren un ACV en nuestro país y más del 80% de los casos ocurre en personas mayores de 65 años”, afirmo Lugones, añadiendo que más del 35% de los episodios que no reciben tratamiento adecuado generan secuelas graves y discapacidad permanente. De esta forma, enfatizó la necesidad de trabajar simultáneamente en la población con factores de riesgo cardiovascular y en las nuevas generaciones para fortalecer las estrategias preventivas.
“Un sistema sanitario que solo trabaja en la población actual corre detrás de la enfermedad. Uno que solo trabaja a futuro deja sin respuesta a los que ya están en riesgo hoy. Abordar el ACV es trabajar los dos al mismo tiempo. En Argentina nos hemos propuesto resolver esta ecuación”, comentó.
El programa busca mejorar la respuesta sanitaria a lo largo del proceso asistencial del paciente, reducir los tiempos de atención y ampliar el acceso a tratamientos. También se propone desarrollar circuitos de atención coordinados en todo el país e implementar protocolos que estén alineados con estándares internacionales para la aplicación de terapias de reperfusión y tratamientos complejos.
Lugones enfatizó que “el Ministerio de Salud de la Nación ha decidido potenciar las unidades de atención de ACV, más allá de la geografía y de la cobertura del paciente”.
En la actualidad, Argentina cuenta con una Red de Hospitales Nacionales para la Atención de ACV en sus distintas jurisdicciones. La nueva red nacional tiene como objetivo crear un circuito asistencial estandarizado que optimice los tiempos críticos de atención neurológica ante un evento isquémico agudo. Su implementación será escalonada, en colaboración con las provincias y otros actores del sistema sanitario, respetando las competencias jurisdiccionales.
La secuencia de atención estandarizada incluye la acreditación de establecimientos sanitarios según niveles de complejidad, la creación de redes regionales de derivación y la activación del Código ACV Nacional para alertar y coordinar acciones en tiempo real en casos sospechosos.
Además, se incorporarán herramientas digitales para el registro clínico y seguimiento de los pacientes, y se establecerán protocolos de atención conforme a estándares internacionales para la aplicación de terapias de reperfusión y tratamientos complejos.
La estrategia incluirá también un módulo específico para la rehabilitación y seguimiento, asegurando la continuidad del cuidado posterior al evento agudo y fortaleciendo la recuperación de los pacientes.
Lugones añadió que gran parte de los ACV están relacionados con enfermedades y factores de riesgo asociados a estilos de vida y enfermedades crónicas no transmisibles. “Cuando miramos esa historia encontramos, en general, tres condiciones que aparecen una y otra vez: diabetes, hipertensión y obesidad”, indicó. En este contexto, el ministro destacó la importancia de fortalecer la prevención desde edades tempranas: “La prevención no es un gasto, es la inversión más eficiente que puede hacer un sistema de salud”.









