El Ajuste de Previsiones de la Fed y el Impacto de la Inflación Energética
A pocos días de la toma de posesión de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed), uno de los movimientos más esperados en el panorama económico estadounidense, el gigante de Wall Street, Goldman Sachs, ha revisado a la baja sus proyecciones de recortes de tasas de interés. La institución ha postergado sus expectativas de las primeras bajas para diciembre de este año y, de forma más significativa, para marzo de 2027.
Esta decisión se fundamenta en un factor persistente que está desafiando las políticas monetarias: el elevado traslado a precios de los costos energéticos. Este fenómeno mantiene la inflación general y subyacente muy por encima del objetivo del 2% fijado por el banco central estadounidense. Inicialmente, Goldman Sachs había anticipado un recorte de tasas en septiembre de 2026, seguido de un segundo en diciembre. Sin embargo, el recrudecimiento de la situación geopolítica en Medio Oriente, cuya guerra ya se extiende por diez semanas, ha alterado drásticamente estos planes.
El cambio de estrategia de Goldman no es un caso aislado. Las principales bancas de inversión de Wall Street han emprendido un proceso de revisión de sus modelos, reduciendo drásticamente —o incluso eliminando por completo— la posibilidad de que se produzcan recortes de tasas a lo largo de 2026. Este consenso emergente refleja una preocupación generalizada por la resiliencia de la inflación.
El Diagnóstico de Goldman Sachs sobre la Inflación Subyacente
En una nota de análisis de mercado con fecha 8 de mayo, los analistas de Goldman Sachs explicaron detalladamente su pesimismo. Destacaron que es “probable que el traspaso de los costos energéticos mantenga la inflación subyacente del PCE (Gasto de Consumo Personal) interanual más cerca del 3% que del 2% durante todo el año”. La inflación PCE es la métrica de referencia que la Fed utiliza para medir la estabilidad de precios, por lo que su persistencia por encima del objetivo es una señal de alerta máxima.
En consecuencia, el banco argumentó que para que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed se sienta cómodo recortando las tasas de interés este año, “probablemente será necesaria una combinación de datos de inflación mensual más bajos, una vez que se disipe la crisis del petróleo, y un mayor debilitamiento del mercado laboral”. Esta postura subraya la dualidad de la misión de la Fed: controlar la inflación sin provocar un aterrizaje forzoso en el empleo.
El Panorama Heterogéneo de Wall Street y la Postura de la Fed
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, en su reunión más reciente del 29 de abril, mantuvo las tasas de interés sin cambios. La votación se saldó con un apretado resultado de ocho a cuatro, la votación más dividida y ajustada desde 1992, reflejando las profundas diferencias internas sobre la dirección a seguir. Con la inflación aún muy por encima del objetivo, el consenso entre los operadores del mercado, según la herramienta CME FedWatch, apunta a que el banco central sostendrá el rango actual de 3,50%-3,75% hasta, al menos, finales de año.
El panorama de las previsiones en Wall Street es notablemente heterogéneo, aunque con una clara tendencia hacia la cautela:
Sin Recortes en 2026: Firmas de peso como BNPP, HSBC, JP Morgan y RBC no prevén ningún tipo de relajación monetaria durante el año en curso.
Recortes Tardíos (Septiembre): Otras instituciones, entre ellas Jefferies, Nomura y Wells Fargo, proyectan una primera baja de las tasas recién en el mes de septiembre.
El Extremo Pesimista (2027): En el lado más conservador y prolongado, Bank of America y Morgan Stanley estiran el horizonte para el inicio de los recortes hasta mediados o principios de 2027, respectivamente.
Goldman Sachs, si bien proyecta diciembre de 2026 y marzo de 2027, no descarta un escenario aún más tardío. El banco concluyó su análisis señalando que “si el mercado laboral no se debilita lo suficiente este año, esperaríamos que el FOMC aplicara dos recortes finales en 2027, cuando prevemos que la inflación subyacente vuelva finalmente al objetivo del 2%”. Este escenario implica que la Fed podría verse forzada a mantener una política monetaria restrictiva por un período mucho más extenso de lo que se había anticipado a principios de año.









