El atacante se volvió el objetivo de críticas principalmente por una jugada ocurrida a los 115 minutos del partido, en el que falló una oportunidad clara para marcar, quedando mano a mano con el arquero suizo pero definiendo por encima del travesaño, lo que impidió que Colombia sellara su victoria. A pesar de haber convertido su penal en la tanda, las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar y rápidamente se multiplicaron.
En este contexto, Campaz decidió tomar la palabra mediante una emotiva publicación, en la que aparece llorando sobre el césped. “A todo el país solo puedo decirle que comparto el dolor. Nosotros también soñábamos con seguir avanzando y sé la tristeza que hoy sentimos como colombianos. Lamento profundamente no haber podido darles la alegría que todos esperábamos”, compartió.
El jugador también se dirigió a sus seguidores de manera más personal, recordando desde sus inicios su sueño de representar a su país. “Desde niño soñé con defender estos colores, escuchar el himno, representar a millones de personas y marcar un gol en un Mundial. Hoy solo puedo darle gracias a Dios por permitirme cumplir ese sueño. Son recuerdos que llevaré conmigo para siempre”, expresó el colombiano de 26 años.
Sin embargo, el fragmento más impactante de su mensaje llegó cuando hizo alusión al clima hostil generado post derrota. “Nunca dejemos de lado el respeto. Podemos pensar diferente, sentir frustración o tristeza, pero ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo”, enfatizó, provocando una ola de preocupaciones en torno a las amenazas que habría recibido.
Las versiones sobre la intensidad de estos mensajes se intensificaron en las últimas horas, especialmente cuando Campaz optó por limitar los comentarios en sus publicaciones de Instagram frente a un elevado número de mensajes ofensivos.
Las alarmas se encendieron cuando un periodista colombiano reveló que el futbolista no había regresado a Colombia junto al resto del plantel, citando la situación de amenazas que él y su familia estaban atravesando tras el partido. “Entonces Jáminton Campaz no pudo regresar a Colombia por las amenazas que recibió debido a que erró una opción de gol? Qué asco algunos fanáticos que quieren hacer vivir lo que ya se vivió en el 94 con Andrés, y qué culpa tiene la hija de 5 años del jugador?”, comentó el periodista, reflejando la preocupación que generó el episodio.
Afortunadamente, la situación no escaló a niveles más graves, pero evocó un hecho trágico del pasado del fútbol colombiano: el asesinato de Andrés Escobar, quien perdió la vida en Medellín tras un autogol que llevó a la eliminación de su equipo en el Mundial de 1994. Esta dolorosa comparación vuelve a resaltar los peligros que pueden surgir de la pasión desmedida por el fútbol.








