Este contexto, según la Bolsa de Comercio de Rosario, presenta una oportunidad única para un segundo grupo de proveedores, donde Argentina ocupa el lugar preponderante, al haber adoptado una estrategia más moderada y conservadora en la utilización de sus cuotas.
A inicios de este año, el gobierno chino había anticipado una disminución del 4% en sus importaciones globales mediante un esquema que impone un límite de 2.688.000 toneladas anuales. Sin embargo, la dinámica del consumo interno ha desbordado estas proyecciones, con importaciones cercanas a 1,3 millones de toneladas entre enero y mayo, lo que representa un aumento del 18% en comparación con el mismo periodo de 2025, además de registrarse precios promedio un 14% más altos.
La agresiva estrategia implementada por Australia y Brasil consistió en inundar el mercado rápidamente, presuponiendo que la alta demanda llevaría a China a relajar las condiciones para los barcos en tránsito o ampliar las cuotas. Sin embargo, esta expectativa no se concretó.
De acuerdo con información del Ministerio de Comercio de China, hasta el 20 de junio, Australia alcanzó la totalidad de su cupo de 205.000 toneladas, y para el 31 de mayo ya había avanzado un 85%. En el caso de Brasil, la situación es aún más grave: con 723.745 toneladas exportadas para fines de mayo, cumpliendo el 65% de su cuota, las principales plantas de procesamiento brasileñas comenzaron a frenar sus operaciones.
En ausencia de un anuncio formal que amplíe las cuotas, los frigoríficos brasileños han comenzado a ajustar y suspender la producción de cortes destinados a China. Esta medida busca prevenir que los barcos lleguen fuera de cuota, lo que podría someterlos a un arancel aduanero del 67%, arriesgando los márgenes del negocio.
Por su parte, Argentina, Uruguay y Nueva Zelanda están en una posición estratégica muy diferente, optando por mantener un ritmo de envíos más pausado. Esta estrategia se basa en la expectativa de que el eventual agotamiento de los proveedores líderes permita que los precios se incrementen en la segunda mitad del año.
Hasta el 31 de mayo, las estadísticas de la Administración General de Aduanas de China revelan un contraste claro en las estrategias adoptadas: la presión durante los meses iniciales alteró el flujo habitual de compras que el mercado venía experimentando desde 2019, dejando a otros proveedores con un estrecho margen de entre 40.000 y 50.000 toneladas mensuales a nivel global.
A pesar de que en teoría el panorama se presenta favorable para Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario indica que el éxito de esta estrategia dependerá de diversos factores. En este sentido, la clave para los próximos meses se definirá más en las oficinas de Beijing que en los campos. La cuestión principal radica en si el gobierno chino permitirá la entrada de carne que exceda las cuotas para ser almacenada en los depósitos aduaneros.
Si China mantiene la prohibición de almacenar mercadería fuera de cuota, el ritmo de compras podría mantenerse estable, lo que posicionaría a Argentina como un negociador fuerte, con mejores precios en el último tramo del año. Por el contrario, si las autoridades chinas deciden habilitar los depósitos fiscales para acumular excedentes, el mercado volverá a agitarse.
Australia y Brasil estarían en condiciones de reactivar de inmediato sus plantas, presionando a la baja los precios hacia finales de año, con el objetivo de alistar stock en los puertos chinos para ser nacionalizado el 1 de enero de 2027, coincidiendo con la renovación de las cuotas. La Bolsa de Comercio de Rosario enfatizó que, de materializarse este escenario, Brasil podría convertirse en un competidor formidable para los exportadores de la región. Por el momento, concluyó, no se percibe una presión al alza por parte de los importadores chinos, y el mercado parece haber entrado en un estado de espera, marcado por una alta expectación y cautela.









