La elección de Warsh por parte del presidente republicano se produce en medio de críticas constantes hacia Powell, a quien Trump había nominado en su administración anterior. La principal queja del actual presidente radicaba en que la Fed no había disminuido las tasas de interés con la rapidez deseada, lo que podría haber impulsado la economía.
Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, la Fed solo ha realizado tres recortes de 25 puntos básicos cada uno, reduciendo el rango de intereses del 4,25%-4,50% al 3,50%-3,75%. La reciente escalada de tensiones en Medio Oriente ha atenuado las expectativas de nuevos recortes antes de que termine el año.
Warsh ahora asume la presidencia en un momento en que buscará equilibrar la independencia de la Fed con su relación con Trump. Tal como comentaron en Aurum Valores, el nuevo presidente ha realizado pocas menciones sobre la tasa de interés en sus declaraciones públicas.
En contraposición, ha expresado preocupaciones sobre el acopio de títulos del Tesoro por parte de la Fed, que busca proporcionar liquidez a la economía. En esta línea, Warsh ha indicado la necesidad de reducir esas tenencias, lo que implica absorber dólares. Esta estrategia, según Aurum, podría llevar a una revaluación de la moneda estadounidense, aunque la venta de bonos podría también elevar las tasas de interés, lo que estaría en desacuerdo con las solicitudes de Trump.
Durante las audiencias ante el Senado, Warsh, quien es abogado y experto en finanzas, estableció una serie de prioridades para su gestión. “Reafirmó la prioridad de la estabilidad de precios, sostuvo que la inflación responde a decisiones de política y planteó la necesidad de acotar el mandato (de la Fed), evitando desvíos hacia agendas no monetarias. Evitó comprometerse con recortes de tasas en el corto plazo, aunque destacó el potencial desinflacionario de la tecnología y propuso un menor balance y cambios en la comunicación”, resumió la consultora local Outlier.
La política de tasas de la Fed tiene un impacto significativo en Argentina, especialmente al estar cada vez más integrada en el sistema financiero global. Esta relación es importante por al menos dos razones. En primer lugar, el rendimiento de los bonos estadounidenses se utiliza como base para calcular el riesgo país: si la Fed reduce su tasa, el indicador argentino podría bajar, lo que facilitaría el financiamiento internacional a tasas más accesibles.
Los operadores financieros alrededor del mundo continúan monitoreando de cerca cada decisión de la Reserva Federal.









